Fuente: Cqcs
La intensificación de la inspección electrónica por parte de la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT), mediante el cruce automatizado de la información del Registro Nacional de Transportistas de Mercancías por Carretera (RNTRC) con las pólizas de seguro vigentes, marca un nuevo hito para el sector logístico en Brasil. La medida promete elevar los niveles de cumplimiento normativo y acelerar el proceso de regularización entre las empresas de transporte de mercancías por carretera.
La legislación actual ha aportado mayor claridad en cuanto a las funciones al atribuir expresamente al transportista la responsabilidad de contratar los seguros obligatorios. Más allá de cumplir con un requisito legal, el cumplimiento de las normas refuerza la gestión de riesgos y aporta sostenibilidad al mercado.
Según Thiago Tardone, superintendente de Transportes de AXA en Brasil, la identificación de empresas que operan sin las coberturas obligatorias se vuelve mucho más rápida, precisa y eficiente. Como consecuencia, se observa un aumento natural en la regularización de las empresas de transporte y en la demanda de seguros. «Esta tendencia refuerza el papel del seguro como herramienta fundamental para la protección financiera, la continuidad operativa y la difusión de una cultura de prevención en el transporte de mercancías», afirma Tardone.
Con el nuevo marco normativo, es necesario mantener un programa de seguros permanentemente actualizado y adaptado a la actividad. Mientras que el RCTR-C protege la carga contra accidentes y el RC-DC cubre las pérdidas derivadas del robo o la desaparición de mercancías, la legislación refuerza la obligatoriedad del RC-V.
Según AXA, aún persisten dudas en el mercado respecto a la diferencia entre el antiguo RCF-V y el RC-V obligatorio. Thiago explica que «el RC-V se diseñó para amparar la responsabilidad civil del transportista por daños materiales y corporales causados a terceros durante la operación de transporte, cubriendo incluso los impactos derivados de la carga transportada. En conjunto, las tres coberturas (RCTR-C, RC-DC y RC-V) conforman una protección completa, tanto desde el punto de vista patrimonial como normativo».
Tardone considera que la inspección electrónica supone un gran avance en modernidad para el sector, garantizando la igualdad de condiciones competitivas. La medida combate la competencia desleal de aquellos que dejaban de contratar seguros para reducir los costes operativos. El resultado es un mercado más transparente, equilibrado y con un menor índice de irregularidades e impagos, lo que beneficia a transportistas, expedidores, aseguradoras y corredores.
En este contexto, el papel del corredor de seguros se amplía, pasando de un nivel transaccional a una actuación marcadamente consultiva y estratégica. Para ayudar a los corredores a aprovechar este momento de transformación, AXA en Brasil enumera cinco orientaciones fundamentales.
En primer lugar, el corredor debe actuar de forma consultiva en materia de legislación, ayudando a los clientes a comprender en detalle los requisitos legales y cómo la inspección a través del RNTRC puede afectar a la continuidad de sus operaciones en caso de que haya inconsistencias en los datos. En segundo lugar, es imprescindible llevar a cabo una revisión continua de la operación, garantizando que la póliza se adapte a los cambios de rutas, las modificaciones en las flotas, los nuevos perfiles de carga y las variaciones en los límites de embarque.
La tercera recomendación es desmitificar el RC-V ante los clientes, demostrando su carácter complementario al RCTR-C y al RC-DC para proteger el patrimonio frente a los daños causados a terceros. En cuarto lugar, los corredores deben fomentar el uso de la tecnología y de prácticas de gestión de riesgos, promoviendo el uso de la telemetría, el seguimiento en tiempo real, el cumplimiento de los Planes de Gestión de Riesgos (PGR) y la formación de los conductores en conducción defensiva. Por último, la quinta recomendación se centra en la automatización de los procesos de registro con los transportistas, reduciendo los fallos operativos y garantizando que el 100 % de los viajes estén debidamente cubiertos.
De cara al futuro, AXA prevé que el segmento del transporte seguirá evolucionando basándose en tres grandes pilares: la digitalización y la integración de datos entre transportistas, reguladores y aseguradoras; el avance de los modelos de suscripción y fijación de precios basados en la telemetría y la prevención de siniestros; y la creciente integración entre la gestión de riesgos, la seguridad vial y la sostenibilidad corporativa. En este nuevo contexto, el seguro asume un papel fundamental en la protección del patrimonio y en el fortalecimiento de la competitividad de las empresas de logística.
Fuente: Cqcs
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